Bueno, ya entramos en la recta final. Una pena, la verdad. Después de pasar unos días llenos de nervios y agobios -lo que tiene volver a ser estudiante- con las entregas finales, llega la calma, aunque también el cansancio acumulado.
Es muy típico lo que voy a decir, pero parece que fue ayer cuando llegamos a Londres. Esto se ha pasado volando y creo que a la mayoría de nosotros nos hubiese encantado poder alargarlo un poquito más.
Aunque parte del encanto de esta experiencia, quiero imaginar, era ciertamente, su brevedad e intensidad. Era un tiempo que teníamos que exprimir al máximo, y así lo hemos hecho (o ha sido nuestra intención). Tanto a nivel académico, como a nivel personal, hemos dado pequeños grandes pasitos. El nivel de profesorado de la LSE (y de Harvard, como no!) ha sido excepcional, y Londres como lugar, una ciudad llena de rinconcitos a descubrir.; por no mencionar a los compañeros de viaje, todos muy diversos, pero cada uno con sus encantos.
Ha sido un placer. Bye London!
Por Estibaliz Gómes