lunes, 30 de noviembre de 2009

Broadway, una avenida mítica, un hostal no tan excepcional


Orgullosos y henchidos con nuestro título de Harvard llegamos a Manhattan, la Gran Manzana. Salimos del tren que nos trajo de Boston, y tras alguna que otra complicación para conseguir los tickets de metro, y tras despedirnos de Usoa que se alojaba con una amiga, nos encaminamos hacia nuestro hostal. La reserva la habíamos hecho varias semanas antes, tras decidirnos entre dos opciones: un hostal en el que había estado Diego que costaba 30$ al día, otro en el que estuve yo anteriormente, por 27$. Ubicados a tres manzanas el uno del otro, la opción elegida fue la segunda, el Broadway Hostel (101St esquina con Broadway).

¡Error! Nada mas llegar nos dan una habitación con solamente 4 llaves para 8 personas. Nos pareció curioso y tuvo su explicación: la habitación ya estaba ocupada por otros 4 chicos. Varias gestiones más tarde, nos dan otra habitación, esta vez libre y con 7 llaves. ¿Dónde estaba la otra? Más adelante tuvimos la respuesta. Curiosamente, me pasó lo mismo hace 2 años, pero en esa ocasión, en vez de darnos otra habitación, echaron a los que ya estaban en ella.

Una vez alojados, a disfrutar de New York. La verdad es que esta ciudad es espectacular y cualquier visita merece la pena. Durante estos dos días algunos de nosotros aprovechamos para visitar el Metropolitan, pasear por Hyde Park, cruzar el puente de Brooklyn, ir de compras... Otros, la primera vez en NY, visitaron también otras zonas muy turísticas: la estatua, el Empire State, Harlem... Algunos creo que todavía siguen sin recuperarse de las agujetas y ampollas de la caminata.

Y a la noche, vuelta al hostal. Al menos, aun sin lujo ninguno, servía para descansar toda la noche. ¡Nuevo error! A las 4 de la mañana, nos despiertan (bueno, a todos menos a mí. Digamos que no tengo un sueño ligero). Había aparecido la octava llave, pero con dueño: un pobre tío al que le dieron nuestra habitación porque sobraba una cama. No contentos con despertarnos, nos obligan a bajara recepción con la factura para demostrar que somos 8, que hemos pagado por 8 y que no hay ninguna cama libre en la habitación. Casualidades de la vida, en mi visita anterior también nos despertaron de madrugada, esta vez por una alarma de incendios debido a un fuego en el piso 5º. Sobra decir que esa vez, debido también a mi sueño ligero, la alarma no llegó a despertarme y fueron mis compañeros de habitación los que lo tuvieron que hacer.

En resumen, una visita muy interesante (como casi todas a NYC) con el único pego del alojamiento. Al de dos días, nos llegó un encuesta de satisfacción de Broadway Hostel. Os imagináis las repuestas, ¿verdad?